¡ Ay, luna nueva, fresquita
como una hilacha del río
que en el cielo azul y vago
la tarde dejó perdida !
¡ Ay, luna recién llegada
que en el fondo de mi alberca
semejas una pestaña
caída en el agua quieta !
He de pedirte una gracia..
(Dicen que es bueno pedirla
cuando la luna es así
delgada y recién nacida)
Ampárame con tu embrujo
esta pálida sonrisa
que después de tanto tiempo
vuelve a prestarme la dicha.
Haz que ella crezca contigo
y que me alumbre la cara,
como tu, cuando pareces
una medalla dorada.
Luna fina de febrero,
sobre el mar y sobre el campo:
¡ Se cordial a mi dulzura,
como lo fuiste a mi llanto !

No hay comentarios:
Publicar un comentario