Gracias Dios mio por el padre y la madre que tengo, y comienzo agradeciéndote por lo maravilloso e inigualables que son, porque aun desde su pequeñeces como seres humanos que son, en ellos se manifiestan todas las virtudes del Espíritu Santo. Mi padre es tan sabio que me permitió entender en medio de su ausencia que puedo volar tan alto como yo quiera, que no hay limites, ni control cuando se vive en el amor de Dios y que a pesar de la distancia estamos tan cerca y juntos que me acompaña siempre brindándome todo su amor y apoyo. El es como la brisa que roza y peina las hojas de los arboles, así su amor hace acto de presencia en mi vida, recordándome siempre lo amoroso que es. Y mi madre que puedo decir de ella siempre tan hermosa como una virgen, llena de cualidades y virtudes, siempre dispuesta a evolucionar en la vida, esta llena de tantas virtudes y tanto amor, es dulce y cariñosa como un manjar que deleita el paladar mas endurecido. Y como no ser así, si Dios la hizo perfecta para que me gestará durante 9 meses. Ella siempre me llena de cariños y mimos, su amor es tan infinito como el universo, tan fuerte como el acero, tan dulce como la miel, tan sutil como el algodón. Mis padres ambos dos siempre están dispuestos ha apoyarme en cada uno de los pasos que doy en la vida, por eso les doy mi bendición. Bendito sea Dios. Benditas sean sus obras. Bendita sea la creación. Bendito sea su Santo Nombre. Y así es el amor de mis padres capaz de romper fronteras.
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