En la arena del sueño se alzaron dos fuerzas,
la rabia vestida de fuego,
el amor envuelto en luz serena.
Chocaron como tormenta y aurora,
gritos contra susurros,
puños contra abrazos.
La rabia rugía: "soy fuerza, soy defensa",
el amor respondía: "soy calma, soy raíz".
El combate se tornó danza,
cada golpe era un latido,
cada caricia un relámpago.
Al final, ninguno venció,
pues ambos descubrieron
que en el corazón humano
la rabia y el amor
son dos llamas que arden juntas,
y dan forma al mismo fuego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario